domingo, 14 de junio de 2009

Darse ínfulas

Se utiliza la frase “darse ínfulas” para indicar la presuntuosidad o excesiva vanidad de una persona.

Pero ¿qué es una ínfula?  Es una diadema de lana blanca de uso muy antiguo, de la que colgaban dos cintas, semejantes a las tiaras de las dignidades eclesiásticas. La ínfula era un símbolo sagrado e indicaba que un animal que era ofrecido para el sacrificio o un objeto sobre los que se colocaban las ínfulas, estaban consagrados a la divinidad. Las ínfulas fueron utilizadas por reyes y sacerdotes de la antigüedad y en la época griega, concretamente, por los que se consagraban a dioses como Apolo o Diana.


jueves, 4 de junio de 2009

Enfermera....

Detrás de esta palabra hay una larga historia, que es bueno repasar. Partamos de su forma y de su significado: en primer lugar, aunque la palabra tiene los géneros masculino y femenino, este oficio ha sido ocupado preferentemente por mujeres; con lo que lo habitual es (ha sido) la enfermera y lo excepcional el enfermero, mientras en el tramo superior, lo normal ha sido el médico y lo excepcional, la médica. Es decir que siguiendo el esquema tradicional, el trabajo de alto nivel lo ha copado el hombre, mientras se ha dejado el de segunda categoría a la mujer.

Esto en cuanto a la forma. En cuanto al significado, es transparente: enfermero o enfermera es la persona que asiste directamente al enfermo y ayuda al médico. El hecho es que el médico no consideraba que tuviese que estar junto al enfermo. De hecho se inventó el cirujano , el trabajador manual, para que cuidase al enfermo y le hiciese las curas. El barbero era el auxiliar natural del médico. La idea de que el contacto del médico con el enfermo tiene que ser esporádico, lo suficiente para poder ejercer de conocedor, pero nunca de cuidador del enfermo, es antiquísima, y sigue manteniéndose en pleno vigor. Para cuidar al enfermo en el hospital o en la cínica, se inventó la enfermera.

Pero no acaba aquí la evolución del nombre y del oficio: hasta los años 60 el ejercicio de las actividades sanitarias auxiliares no estaba regulado por ley. No existía un título profesional de enfermería. Se creó por tanto este título y se le dio consistencia académica. Quisieron darle más categoría a la profesión. Les pareció que el nombre de enfermera y enfermero no tenía suficiente categoría, así que lo cambiaron por el de Asistente Técnico Sanitario (A.T.S.). Fue el tiempo en que a los maestros tampoco les acababa de gustar su denominación profesional y pasaron a llamarse Profesores de Enseñanza General Básica. El caso es que fue creciendo la categoría profesional, académica y salarial de las enfermeras y enfermeros, hasta que los hospitales entendieron que tenían que limitar el número de éstos, y por tanto sus funciones: dejarían de ser las cuidadoras y cuidadores de los enfermos, para convertirse en administradores de inyecciones, medicamentos, responsables de curas menores, controladores de temperatura y presión arterial, etc., es decir que tendrían un contacto con el enfermo en plan de visita de técnico sanitario. Hubo que inventar por consiguiente un nuevo nivel profesional para llenar el hueco que dejaban: el de auxiliares, en dos niveles: el de técnico especialista y el de técnico auxiliar en enfermería, para que se ocupasen del enfermo. Fuente: http://www.elalmanaque.com/Medicina/lexico/enfermera.htm

Accesar y aperturar

Ambos verbos no existen, por lo tanto no son aceptados por la RAE

Ciertamente accesar no está aceptado como verbo, pero sí como acción. Por tal razón para que su frase sea Correcta, usted no debe decir, por ejemplo: “yo puedo accesar la computadora de mi jefe”, pero sí puede decir “yo tengo acceso a la computadora de mi jefe”. Exactamente lo mismo sucede con aperturar. Ninguno de los dos verbos son aceptados por la RAE, por lo cual su uso no está justificado y deben evitarse. ¡Qué desagradable se escucha cuando en los centros financieros nos invitan a aperturar una cuenta de ahorros!
Por favor, no utilicemos estos verbos, porque no están aceptados por la Real Academia Española (RAE)... todavía.

acceso. 1. m. Acción de llegar o acercarse. 3. m. Entrada o paso. 4. m. Entrada al trato o comunicación con alguien. 5. m. Arrebato o exaltación. 6. m. Med. Acometimiento o repetición de un estado morboso, periódico o no, como la tos, la disnea, la neuralgia o la agresividad.

apertura. 1. f. Acción de abrir. 2. f. Acto de dar principio, o de volver a dárselo, a las tareas de una asamblea, a los estudios de una corporación, a los espectáculos de un teatro, etc. 3. f. Actitud favorable a la innovación. 4. f. Actitud de transigencia en lo ideológico, político, religioso, etc. 5. f. Acto solemne de sacar de su pliego un testamento cerrado y darle publicidad y autenticidad.

Si desea utilizar verbo y no acción para el ejemplo mostrado al principio, entonces puede decir “yo puedo acceder la computadora de mi jefe” ya que acceder es equivalente a tener acceso. Lo mismo podrá decirse en una institución financiera: “lo invitamos a abrir una cuenta de ahorros”.

Hecho o echo?

Es muy frecuente encontrarnos frente a la inseguridad de escribirla o no con hache, ya que ciertos homófonos (los que suenan igual, pero que difieren en la escritura y en el significado) dan más problemas que otros y considero que “hecho y echo” clasifican entre los principales. Es necesario analizar la palabra antes de escribirla, el análisis debe orientarse a saber si es verbal (hecho es el participio del verbo hacer); obviamente si no lo es, entonces no llevará hache.